sábado, julio 16

Mil años

Hace algunas décadas una mujer dejó atrás un vida fácil, cómoda, sencilla cuyos únicos dolores giraban en torno a la falta de amor. Siempre se quejaba de no saber por qué nadie correspondía al amor que tenía en su interior y día a día se ahogaba en la angustia que se reflejaba en su espejo.
Cierto día cuando ya no había mucho que esperar, llegó a su vida un pequeño ángel lleno de luz y de amor infinito, ese que solo es posible ver en la películas, ese que se manifiesta tan solo con una mirada. Satisfecha en este gran encuentro pensaba que su vida por fin había tomado el rumbo que ella tanto anhelaba. Sin embargo, poco a poco comenzó a entender que no era la falta de amor la que producía ese vacío en su vida, si no que era la falta de confianza y de fe en las sabias decisiones presentes en nuestro destino.
Hay que asumir muchas veces que la vida es más fácil desde una burbuja que nos permita defendernos de todo aquello que pueda hacer daño. Pero el costo que se presenta es muy alto, nos podemos convertir en infelices sin siquiera darnos cuenta.