domingo, junio 10

A mi querido motoquero

Extraño tu espalda, esa que abrazo para saber que sigo viva.
Extraño que tus manos tomen las mías cuando el viento nos golpea y el frío invade nuestros sentidos.
Extraño que cantes o que silbes mientras nos movemos por las calles de tu ciudad y de mi ciudad.
Extraño que te rías conmigo, extraño el roce, extraño a los perros, extraño a los autos.


Pero más te extraño a ti, hermoso ser de ojos sinceros. Más extraño tu sonrisa, tus movimientos, tu mirar simple pero a la vez penetrante.


Tus vibraciones van ahora en sintonía con las mías. Quiero creer que somos una canción que en el algún lugar se partió en dos y que hoy vuelve a sonar porque estamos juntos.


Te adoro desde lo profundo de mi ser porque has hecho de mí todo lo que esperaba ser.
Ahora somos uno, seis veces a la semana,
somos uno cada vez que nos extrañamos, 
somos uno cada vez que nos pensamos.
Y es esa la sensación que no quiero se aparte de nosotros, 
la necesidad parece reafirmar la idea de que esto es especial.
Yo para ti y tú para mí ... No necesito más en esta ciudad.