lunes, octubre 3

Lo real

Un día despiertas y ya nada es igual. Todos tus esquemas ya no existen, empiezas de nuevo en esto de vivir. Conoces todo otra vez: en primer lugar te conoces a ti misma, conoces a tu familia, conoces a tus amigos, conoces a la gente que te rodea.
Es triste descubrir que a veces lo que creíamos es tan frágil como un pétalo de lirio. Es difícil mirar a tu alrededor y no ver nada más que tu reflejo en una ventana, la sombra de lo que fue tu vida.


Duele más en mi caso si pienso en todas aquellas personas que estaban ahí y ya no lo están. En todas aquellas personas que juzgaron, se alejaron y comenzaron a creer que por mi cambio, ellos debían cambiar conmigo. Se perdieron confianzas, lealtades, secretos, pero creo que lo que más extraño es la compañía, esa tranquilidad en mi corazón de saber que no estaba sola.


Hoy la mayoría de la gente que está, no lo está de verdad o al menos no parece estar con mucha voluntad. Me hacen cuestionar la verdadera importancia de mis acciones, si alguna vez a alguien le importó, alguien las valoró. Me pregunto de echo si alguien recuerda lo que era antes de que creyeran que cambié.


No me gusta la indiferencia, no me gusta la mentira. El cinismo sobrepasa las barreras de mi piel. Me rodeo de gente pero constantemente me pregunto quienes realmente están ahí. Al final del día solo me tengo, solo te tengo a ti, solo tengo a mi corazón.

No hay comentarios: