Soy una mujer perdida en la tierra. De muslos
chocantes y pestañas agudas. No le temo a la vida pero si a los que la viven.
Me muevo en esta ciudad y ahora no me veo caminando, solo hay reflejos de
sueños que yo no soñé. Ahora me acerco a la orilla del mar rojo y me pregunto
si lo que creo es producto de mi corazón o de mis ojos. Me embarcaré hoy y
dejaré de caminar, de flotar, de correr y avanzar. Hoy me detengo en este punto
llamado eternidad.